
En ésta impresionante fotografía, parece que Trujillo, está ahi mismo, nada más pasar el ejido, (el lejío para los monroyegos). Pero la Turgalium de los romanos, se encuentra a cuarenta y tantos kilómetros de distancia.
Dice mi hijo David, que Monroy se encuentra en el medio de la nada. Pero gracias a eso, a estar en medio de la nada, es mucho lo que tiene, es nada más y nada menos, que un mar de encinas, un remanso de paz y de sosiego, un silencio sonoro, un azul intenso en un inmenso cielo, el bosque mediterráneo en estado puro, un privilegio que les queda a muy pocos, sepamos apreciarlo. ¡Qué no desaparezca nunca!
Piezarza
2 comentarios:
muy bueno Andrés:
me ha encantado esa prosa poética que has escrito debajo de esta foto.
la verdad esque es una imagen que incita a palabras tan bellas.
GRACIAS!!
carlos soy aficionado a la fotografía y me parece impresionante, conociendo como conozco el entorno, me podrias decir que focal has utilizado, y desde que sitio la has hecho, mi correo es jcamarero@terra.es
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